Haber tenido el mayor crecimiento del producto interno bruto que se recuerde (8%), organizador de los mayores eventos deportivos del México de aquella época (Las Olimpiadas de 1968 y el Mundial de Fútbol de 1970) no fué suficiente para aplacar el carácter férreo, lleno de rencores y deseos de venganza de un hombre que se sabía solitario, que supo entender los códigos de la política y sus aplaudidores- vividores del poder. Un hombre solitario a pesar de tener familia, lleno de miedos y de un cáncer de colon que finalmente le cobró la deuda que contrajo con la sociedad.
blogdenotasdefreddy
viernes, 2 de octubre de 2026
jueves, 1 de octubre de 2026
Resulta
que en ocasiones (como hoy, como ayer)
Cargo en
los párpados dos lápidas frías, llenas de sal y humo.
A veces
(Como ayer y hoy) requieren quedarse quietos, cerrados
Solo un
tiempo, un año quizá dos o hasta que alguien envuelto en sudarios me levante.
Entonces
duermo y dormido sueño, con vidas pasadas y presentes
Sueño que
soy un ave y vuelo alto, cada vez más y salgo del mundo
Y el
mundo de pronto soy yo mismo dormido
Y soy la
historia familiar, las manos de mis padres muertos
La risa
de mis hermanos también muertos y la voz del hermano que no conocí.
Soy mi llanto y mi llanto es río y es lago y es mar
Y así
dormido me hundo y me transformo en agua
Y me
evaporo y en vapor me miro dormido soñando el sueño que no pude ser.
Y mi
sueño es la palabra memoria
Y mi
sueño es la voz de mis amigos que se han marchado
Y mi
sueño es la risa de mis hijos que son yo pero que a la vez son ellos
Y son mi
mundo y su mundo no soy yo.
Soy la
tumba olvidada de mis ancestros, la voz de la abuela que no tuve
La llama
que alumbró su ataúd abierto al que nadie se asomó.
Soy mi
sueño y mi sueño no soy
¡Soy
palabra y me nombro y al nombrarme existo!
Y existo
y despierto y despierto solo
Sin
alguien que llore o me recuerde
Sin
alguien que escuche mi risa muerta
Sin
alguien que bese mi boca sin labios
Sin
alguien que me quite las losas de los párpados
Soy
palabra y me pronuncio, Effatá me digo
Y las
losas se vuelven polvo y me irritan los ojos
Y vuelvo
a ser nada….
miércoles, 30 de septiembre de 2026
A Ras de Cancha
Hay fantasmas que no siempre se revelan en
sótanos o lugares enmohecidos o solitarios, fantasmas que se han ocultado
durante años en lo más profundo de nuestro ser.
Fantasmas que de alguna u otra
manera, desde el fondo de su escondite, influyen en nuestros hábitos, gustos o
costumbres. Y se revelan un buen día, como una fuga de gas que de repente
encuentra una pequeña chispa y uno puede ver – o sentir- como se convierte en
flama, en incendio revelador, en fuego purificador que carboniza todo a su
paso.
Fuego, fuego al que se le atribuyen
propiedades civilizatorias, llamas que envuelven, que devoran, que matan, que
develan traumas olvidados o escondidos en pequeños cajones cerrados con llaves
diminutas y extraviadas.
Fuego, fantasmas, traumas.
Me encuentro de pie, a ras de cancha,
me detengo más por el chisme que por el futbol que ahí se desarrolla, es un encuentro
entre áreas, un torneo como tantos otros que se organizan en tantas partes de
nuestro bendito y futbolero país.
Debo confesar que el futbol nunca
ha sido lo mío, no sé jugarlo- aún en su primitiva singularidad y sencillez- no
me gusta su falta de seriedad, el agandalle del desplazamiento, de la malicia
en la búsqueda de la rodilla o espinilla ajena, el drama por un resbalón propio
de quien corre en pasto húmedo, la barbarie hecha “barra” el insulto soez y
anónimo, la “Chelosis aguda” de la tribuna, en fin, no es lo mío y sin embargo,
esa tarde ahí estaba yo, parado a ras de cancha platicando de otros temas con
un compañero.
De pronto mi compañero y amigo recibe una llamada en su inseparable celular, se despide de mi y echa a correr por que algo le urgía a su jefe.
En ese momento escucho a lo lejos el griterío soez de la improvisada “porra”, el bullicio lejano, los silbidos rememorantes de la maternidad ajena, algo en mí mente se destapa, ahí estoy yo a ras de cancha, soy un niño de 7 años, mi padre me tiene de la mano y estamos viendo un partido en una cancha semi-árida con un sol que quema mi pequeña frente, se enfrenta el equipo de la crujía “A” contra los de la “C en un partido que más parece bronca callejera que evento deportivo.
Un balonazo pasa cerca de nosotros,
el árbitro decide que es momento de terminar el encuentro y como agradecimiento
recibe el descontón del capitán de la “A” seguido de patadas y jalones que lo
tiran al piso a escasos metros de donde estamos nosotros parados. Su rostro sangra,
su uniforme negro está lleno de tierra y sangre, roto en jirones que de ninguna
manera podrán ser una sola pieza de nuevo.
Entran los celadores y policías
antimotines a controlar la trifulca, mi padre me carga, camina tranquilo,
parece un Rey, a su paso, los policías antimotines se abren y lo dejan pasar
sin siquiera molestarlo.
Me devuelve a los brazos de mi
madre mientras los celadores gritan a todo pulmón: ¡¡Se acabó la visitaaaaa!!
La gente se alborota, comienza a
salir no obstante que aún faltan dos horas para terminar la tan esperada visita,
los guardias se ponen nerviosos, comienzan a empujar a las personas, alguien
recibe un macanazo en la cabeza, sangra, se coloca un pañuelo para contener la
pequeña hemorragia.
Eso hace que la gente se controle
un poco y fluya hacia la salida, caminamos hacia la reja, por alguna razón a
nosotros no nos empujan, mas bien nos abren paso, mi madre con paso firme,
majestuosa se detiene en la puerta y voltea hacia donde mi papá agita la mano
para despedirnos, seguro de que el próximo domingo estaremos ahí nuevamente a
ras de cancha para ver otro “amistoso”, agito mi pequeño brazo para decirle
adiós a papá, mis ojos lloran, no sé si por el susto o por la nostalgia de no
ver a Don Chente otra semana más.
Lo dicho, hay fantasmas que nos
revelan cosas, sin terapias, sin psicólogos, a plena luz del día encontramos la
causa de nuestras aversiones de una manera tardía pero fácil, así sin más…. a ras
de cancha.
Alfredo “Freddy” Reyes
Septiembre 30, 2026.
miércoles, 23 de mayo de 2018
Afuera la lluvia no cesaba, habían transcurrido casi seis horas de una intensa lluvia y granizada que provocaron un desastre por varias partes de la ciudad.

viernes, 11 de mayo de 2018

miércoles, 8 de noviembre de 2017
lunes, 30 de octubre de 2017

