viernes, 2 de octubre de 2026

 Haber tenido el mayor crecimiento del producto interno bruto que se recuerde (8%), organizador de los mayores eventos deportivos del México de aquella época (Las Olimpiadas de 1968 y el Mundial de Fútbol de 1970) no fué suficiente para aplacar el carácter férreo, lleno de rencores y deseos de venganza de un hombre que se sabía solitario, que supo entender los códigos de la política y sus aplaudidores- vividores del poder. Un hombre solitario a pesar de tener familia, lleno de miedos y de un cáncer de colon que finalmente le cobró la deuda que contrajo con la sociedad.

"Un Primer Mandatario no tiene derecho a la infelicidad. Para eso están los gobernados", escribió Carlos Monsiváis. Este libro trata justo de lo contrario: la infelicidad de los que nos gobiernan. En el espejo de Díaz Ordaz no sólo lo vemos a él, sino a esa República del PRI: gobernadores, presidentes municipales, jueces, diputados, senadores y, por qué no, alguien a quien todos, al menos en parte, llevamos dentro.
Con una documentación exhaustiva e información poco conocida, Fabrizio Mejía Madrid nos descubre a uno de los personajes más polémicos, odiados y temidos de México, desde el inicio de su carrera política hasta su muerte, pasando por el crucial momento de 1968. De forma paralela, traza un fiel retrato del tipo de arreglos, ideas y taras políticas que hicieron posible al presidente que actuó creyendo que la matanza era la única cara necesaria del poder y que murió exiliado de un mundo que nunca logró comprender.
Entre la crónica y la ficción, Disparos en la oscuridad hace visible el nudo cultural que es el poder antes y después de 1968. ¿Qué tanto han cambiado las cosas? Descúbralo por usted mismo.




jueves, 1 de octubre de 2026

 

Resulta que en ocasiones (como hoy, como ayer)

Cargo en los párpados dos lápidas frías, llenas de sal y humo.

A veces (Como ayer y hoy) requieren quedarse quietos, cerrados

Solo un tiempo, un año quizá dos o hasta que alguien envuelto en sudarios me levante.

Entonces duermo y dormido sueño, con vidas pasadas y presentes

Sueño que soy un ave y vuelo alto, cada vez más y salgo del mundo

Y el mundo de pronto soy yo mismo dormido

Y soy la historia familiar, las manos de mis padres muertos

La risa de mis hermanos también muertos y la voz del hermano que no conocí.

Soy mi llanto y mi llanto es río y es lago y es mar


Y así dormido me hundo y me transformo en agua

Y me evaporo y en vapor me miro dormido soñando el sueño que no pude ser.

Y mi sueño es la palabra memoria

Y mi sueño es la voz de mis amigos que se han marchado

Y mi sueño es la risa de mis hijos que son yo pero que a la vez son ellos

Y son mi mundo y su mundo no soy yo.

Soy la tumba olvidada de mis ancestros, la voz de la abuela que no tuve

La llama que alumbró su ataúd abierto al que nadie se asomó.

Soy mi sueño y mi sueño no soy

¡Soy palabra y me nombro y al nombrarme existo!

Y existo y despierto y despierto solo

Sin alguien que llore o me recuerde

Sin alguien que escuche mi risa muerta

Sin alguien que bese mi boca sin labios

Sin alguien que me quite las losas de los párpados

Soy palabra y me pronuncio, Effatá me digo

Y las losas se vuelven polvo y me irritan los ojos

Y vuelvo a ser nada….


  Abril 15, 2026